Si hablas buen inglés, es razonable que asumas que hacer terapia en inglés está bien. Casi todas las personas bilingües que conozco asumen exactamente eso, y a casi todas les sorprende lo que pasa cuando prueban una sesión en español.
Acá está el porqué.
La memoria se guarda en el idioma en que se formó
La investigación sobre esto es más consistente de lo que uno esperaría. Los recuerdos autobiográficos tienden a codificarse en el idioma que se hablaba cuando se formaron, y se recuerdan con más viveza, más detalle y más carga emocional cuando estás hablando ese idioma.
Para alguien que llegó a Australia a los veinticinco, eso significa que la infancia vive en español. Toda: la casa, las discusiones, la abuela, eso que pasó cuando tenías nueve años.
Puedes describir esos hechos en inglés perfectamente. Pero estás haciendo una traducción, y traducir implica un retraso pequeño y una distancia pequeña. En casi toda la vida esa distancia solo es inconveniente porque cansa. En terapia de trauma, esa distancia es justo lo que estamos tratando de cerrar.
Lo que la gente nota
Lo que más me dicen después de una primera sesión en español es alguna versión de: no tuve que pensar cómo decirlo.
No es una comodidad menor. El esfuerzo mental de traducir es esfuerzo que no se está usando en el trabajo real. Y el procesamiento en segundo idioma tiende a ser más analítico, que es lo contrario de lo que necesita el trabajo somático: estamos tratando de meternos por debajo del análisis, no de afilarlo.
Hay personas a las que les sirve lo inverso: el inglés les da la distancia suficiente para acercarse a algo que todavía no pueden abordar de frente. Eso también es legítimo, y es una decisión que puedes tomar sesión a sesión.
No tienes que elegir uno
En mi consultorio puedes moverte entre idiomas con libertad. Hay quien hace la sesión entera en español. Hay quien habla en inglés y cae en español cuando algo aterriza. Hay quien empieza una frase en uno y la termina en el otro, que es sencillamente como piensa la gente bilingüe.
Nada de eso hay que explicarlo ni pedir disculpas por ello.
La parte específicamente migrante
También hay material que cuesta trabajar con alguien que no tiene ninguna referencia:
- El duelo migratorio, que casi nunca se nombra como duelo
- Ser competente y respetada en tu país y que acá te traten como a un acento
- Lo que cuesta ser la persona de la familia que traduce para todos
- Criar hijos que se están volviendo culturalmente distintos a ti
- La distancia con padres que envejecen, y la cuenta mental sobre si llegarías a tiempo
Nada de esto exige una terapeuta hispanohablante. Todo esto avanza más rápido con una a la que no hay que explicarle el contexto primero.
Dónde encontrarlo en Brisbane
Las terapeutas que atienden en español no abundan acá. Esa es la situación honesta, y por eso mucha gente termina haciendo terapia en su segundo idioma por defecto y no por elección.
Me formé en México y el español es mi primer idioma. Ofrezco sesiones completas en español: en West End los jueves, Milton los miércoles, y en línea en toda Australia.
Si vienes haciendo terapia en inglés y hay algo que se ha sentido ligeramente fuera de alcance, quizá valga la pena probar una sesión en español para ver qué cambia. La llamada inicial es gratuita, y la podemos tener en el idioma que prefieras.




