Preguntas frecuentes
Lo que la gente pregunta
Lo que vale la pena saber antes de reservar, incluidas las preguntas que casi nadie hace hasta la tercera sesión.
La terapia somática
¿Qué es realmente la terapia somática?
La psicoterapia somática explora la conexión entre tu cuerpo, tus emociones, tus pensamientos y lo que has vivido: además de conversar, notamos sensaciones y respuestas del sistema nervioso, lo que sostiene tu conciencia, tu conexión cuerpo-mente y te da más margen para elegir cómo responder. No consiste solamente en hacer ejercicios corporales para relajarnos o para sentirnos bien. Para mí, es un camino hacia dentro: un proceso de conocernos profundamente, de empezar a escuchar el cuerpo, las emociones, las necesidades y también esas creencias inconscientes que hemos construido a lo largo de la vida, para crear nuevas vías neuronales, ayudar a que tu biología suelte la necesidad constante de protegerse, y por fin habitar tu ser auténtico.
¿Qué significa la encarnación en terapia?
Encarnar —embodiment— es volverte consciente de cómo los pensamientos, las emociones y las experiencias se sienten y se expresan a través de tu cuerpo. Puedes saber que mereces cuidado y, aun así, encontrar difícil recibirlo. En psicoterapia somática exploramos esa brecha con suavidad, notando qué pasa en tu cuerpo y qué te ayuda a sentirte más conectado contigo, para que lo que entiendes pase a formar parte de cómo respondes, eliges y te vinculas en la vida diaria.
¿Podemos explorar mi estilo de apego?
Sí. Los primeros vínculos dan forma a cómo buscas cercanía, cómo respondes al conflicto y cómo te proteges. Podemos explorar los patrones que reconoces en torno a la cercanía, la confianza, el conflicto y la separación. El estilo de apego es una manera de entender esos patrones, no una identidad fija ni un juicio sobre ti. También podemos mirar cómo una herida de apego — temer el rechazo, poner a los demás primero, retirarte cuando el vínculo se pone difícil — sigue dando forma a tus relaciones.
¿Qué es una herida emocional?
La palabra trauma proviene del griego y significa “herida”. Una herida emocional es el dolor que deja una experiencia o una relación y puede afectar tu sensación de seguridad, tu autoestima y tu conexión con los demás. Exploramos qué significa para ti y cómo afecta la manera en que te relacionas contigo y con los otros, sin dar por hecho que toda dificultad tiene la misma causa.
¿Cómo entran la intuición y las corazonadas en este trabajo?
A medida que crece la conciencia, puedes reconectar con tu intuición, tus corazonadas y tu sabiduría interior. Las exploramos como parte de tu experiencia, junto a las emociones, los recuerdos, los valores y lo que estás viviendo hoy. La idea es escuchar con curiosidad y construir confianza en ti, sin dar por hecho que toda sensación intensa signifique un peligro presente. Tu sabiduría interior y tu autenticidad se mantienen en el centro del trabajo.
¿Y si no puedo sentir mi cuerpo?
Entonces empezamos por otro lado. No todas las personas pueden simplemente conectarse con su cuerpo: para quien aprendió desde muy pequeño que sentir es peligroso, puede ser abrumador o incluso parecer imposible, y desconectarse fue muchas veces la manera que encontró para sobrevivir. Construimos primero suficiente seguridad y suficiente resiliencia, poco a poco. Nadie te va a pedir que sientas algo para lo que no estás listo.
¿Con qué tipo de situaciones trabajas?
Con personas que han vivido mucho. Algunas han atravesado experiencias traumáticas en la infancia o en la adultez —abuso, violencia, accidentes, situaciones que dejaron una huella profunda en el cuerpo y en su manera de relacionarse consigo mismas—. También trabajo con personas con ADHD o ADD, con personas que viven con PTSD y con personas que quizá no tienen ningún diagnóstico, pero sienten que algo en su vida ya no funciona: que están estancadas, que repiten los mismos patrones, que siguen usando estrategias que en algún momento fueron necesarias. El trabajo suele incluir heridas de apego, valor propio, límites, regulación emocional y las dificultades asociadas al PTSD. No hace falta que llegues sabiendo qué necesitas.
¿Voy a dejar de sentir ansiedad o dolor?
El objetivo no es llegar a un lugar donde todo sea perfecto y nunca volvamos a sentir ansiedad, tristeza o miedo. Eso no es la vida, y yo desconfiaría de quien lo prometa. Lo que sí puede cambiar es la manera en que nos relacionamos con lo que nos sucede. Cuando crecen el autoconocimiento y la autocompasión, empezamos a confiar en nuestra propia capacidad para atravesar las dificultades: quizá todavía duela, pero ya no nos desorganiza igual, porque tenemos más recursos para sostenernos.
Creo que necesito ayuda, pero me da miedo empezar.
No te diría que tienes que empezar terapia. Te preguntaría con curiosidad qué es lo que te detiene, porque detrás de ese miedo casi siempre hay una historia: miedo a sentir, a ser juzgado, a abrir heridas que llevan mucho tiempo cerradas. Todas esas razones merecen ser escuchadas, no discutidas. Y no tienes que obligarte a dar un salto enorme: puedes empezar con una pregunta, ¿qué necesito para sentirme un poquito más seguro dando este primer paso?
Empezar
¿Qué pasa en la primera sesión?
Hablamos de qué está pasando y qué quieres trabajar, y te explico cómo funciona este trabajo. También exploramos qué tan conectada está tu mente con tu cuerpo.
Qué pasa de verdad en una primera sesión de terapia somática¿Tengo que hablar de lo que pasó?
No. Buena parte de este trabajo ocurre sin un relato detallado, y podemos trabajar con lo que aparece hoy en tu cuerpo. Trauma significa, en esencia, una herida: no se sana ignorándola, pero tampoco se toca de cualquier manera. Se toca poco a poco, con cuidado y respeto por tu ritmo. Si en algún momento quieres ponerle palabras, es tu decisión, no algo que yo necesite para acompañarte.
¿Cómo sé si eres la terapeuta indicada para mí?
Probablemente no lo puedas saber desde un sitio web, y es normal. Escríbeme con una frase sobre lo que te trae, o reserva una primera sesión: esa es, sobre todo, para que yo escuche y sirve justamente para resolverlo. Si no soy la persona indicada, te lo digo y te oriento a alguien que sí lo es.
¿Cuánto dura el proceso?
Depende de lo que cargas y de hace cuánto lo cargas. Algunas personas notan un cambio en pocos meses, normalmente cuando hay un evento único que su sistema no ha terminado de procesar. El trauma del desarrollo es un trabajo más largo. Después de algunas sesiones, te doy una lectura honesta en vez de un número inventado el primer día.
Precios y coberturas
¿Puedo reclamar estas sesiones a Medicare?
No. Los reembolsos de Medicare bajo un Mental Health Care Plan se aplican a psicólogos registrados y a algunos otros proveedores. Soy Consejera Clínica y Psicoterapeuta Somática registrada en PACFA, que es un registro distinto, así que Medicare no aplica a mis sesiones. Los extras del seguro privado y WorkCover con frecuencia sí aplican: vale la pena revisar ambos.
¿El seguro médico privado cubre consejería?
Muchas pólizas de seguro de extras sí, pero depende de tu fondo y de tu póliza específica. Llama al número del reverso de tu tarjeta y pregunta dos cosas: si tus extras cubren consejería o psicoterapia con una Consejera Clínica y Psicoterapeuta Somática registrada en PACFA, y cuánto te cubren por sesión y por año. Donde tu fondo lo cubra, te envío una factura después de la sesión y tú la reclamas directamente con ellos.
¿WorkCover puede pagar mis sesiones?
Si tu lesión ocurrió en el trabajo —psicológica o física— WorkCover Queensland puede financiar tus sesiones. La aprobación la deciden ellos, no yo, y no puedo prometerte un resultado. Esa primera cita la reservas por el portal en línea y la pagas tú al reservar, mientras WorkCover todavía decide; esa la reclamas tú directamente con ellos. Cuando tengo su aprobación por escrito, le facturo directamente a WorkCover las sesiones que siguen, con tu número de reclamo, y tú solo te ocupas del trabajo.
¿Cuánto cuesta una sesión?
Las sesiones individuales cuestan $190 los 60 minutos y $250 los 90. Las de pareja, $250 los 60 minutos y $290 los 90. No hay paquetes ni permanencia: reservas una sesión a la vez.
Cómo son las sesiones
¿Ofreces sesiones en español?
Sí. El español es mi primer idioma y ofrezco sesiones completas en él. Importa más de lo que parece: para muchas personas, los recuerdos más tempranos están guardados en el idioma en el que se formaron, y traducirlos a un segundo idioma les quita algo. También puedes moverte entre español e inglés con libertad, de una sesión a otra o dentro de la misma.
¿Podemos vernos en línea?
Sí. Atiendo por videollamada en toda Australia y desde otros países. El trabajo somático se traslada a video mejor de lo que casi todo el mundo espera, porque lo que seguimos está pasando en tu cuerpo y no en la sala.
¿La terapia somática implica contacto físico?
Rara vez, y siempre con tu consentimiento: solo lo uso para ayudarte a regularte cuando te desregulas mucho. Muchas sesiones no incluyen contacto físico: te quedas vestida o vestido en tu silla y atendemos la sensación, la respiración y la postura. Lo que nunca hay es masaje, manipulación ni tratamiento de tu cuerpo.
- El contacto físico es una invitación. Cuando sirve, puede ayudar a tu sistema nervioso a encontrar el piso y a soltar lo que se quedó atorado.
- El consentimiento es obligatorio. Nada pasa sin tu permiso explícito, y cualquier contacto se habla antes de probarlo.
- Queda por encima de la ropa. Si alguna vez se introduce, es suave, respetuoso y siempre queda por fuera de tu ropa.
- Puedo invitarte a poner tu propia mano sobre tu pecho, o donde sea, para que tu sistema encuentre su propia sensación de seguridad.
- Puedes decir que no en cualquier momento, sin explicar nada, y el trabajo no cambia por eso.
¿Cuál es tu política de cancelación y de pago?
Las cosas pasan, y siempre prefiero mover una sesión. Por eso, dímelo lo antes posible. Si cancelas con menos de 48 horas de antelación, se cobra el 50% del valor de la sesión. Con menos de 24 horas, o si no llegas, se cobra el 80%. Esa hora queda apartada para ti y no se puede llenar con tan poco margen: esa es toda la razón de la política.
- Las sesiones se pagan al menos tres horas antes de vernos, para que nuestro tiempo se quede en el trabajo.
- Si el día de la sesión queda un saldo pendiente —una cancelación tardía, un pago que no pasó— se cobra con la tarjeta que queda guardada de forma segura, y que tú autorizas al llenar el formulario de admisión.
- Si hay que resolver el pago durante la sesión, ese tiempo se descuenta de la hora y se aplica un recargo por tarjeta.
- No se acepta efectivo.
- Si estás enferma o enfermo, movemos la sesión en línea en lugar de vernos en persona.
- Si yo estoy enferma, también la movemos en línea.
- Casi todas las consultas de terapia tienen una política para las citas perdidas o las cancelaciones de último minuto. No es un tema de reglas: quienes hacemos terapia no tenemos un sueldo fijo. A diferencia de un médico, se cobra solo por las sesiones que efectivamente se realizan, y esa hora queda reservada para ti.
- Cobrar por una sesión perdida no es una multa: es pagar por el tiempo que se reservó para ti. Hay quien ofrece flexibilidad si avisas con margen, pero aun así ese lugar difícilmente se llena con tan poco tiempo.
¿Sigues con dudas?
Escríbeme. No hay que preparar nada, y puedes preguntar lo que esta página no haya respondido.
